Justicia tica al desnudo

Acabo de ver la adaptación teatral de la novela Der Prozess (El Proceso) de Franz Kafka, realizada por Alejandro Finzi, dirigida por Luis Thenon y puesta en escena, en coproducción, por el Teatro Universitario y la Compañía Nacional de Teatro, en el Teatro de la Aduana.

Tuve la oportunidad de ver la película The Trial (El Proceso – 1962), de Orson Welles, disponible en Netflix, pero ¡yo prefiero el teatro!

ESPAÑA CÓMIC KAFKAEn El fatal destino de Josef K vive en el teatro, Luis Thenon sintetiza por qué es importante que compartamos la frustración que sobrecogió al personaje principal de la obra, Josef K: “Kafka denuncia así lo absurdo de todo sistema inamovible, más allá del simple aparato judicial. Su personaje es acusado de un crimen que él ignora y juzgado según leyes que nadie puede explicarle. Abriendo continuamente nuevas puertas, solo logra encerrarse cada vez más sin que su inteligencia pueda impedir que la máquina lo destruya”.

“La tragedia de Josef K es nuestra tragedia porque nuestra vida cotidiana está plagada de imposibles”, dice François Girard, quien dirigió una interesante versión escénica en Montreal (Canadá). Para Girard, la vida de Josef K es un enigma nunca resuelto, una cadena de situaciones siempre inacabadas, en las que se entrelazan las presencias de poderes invisibles o mostrados desde ángulos falaces que confrontan a Josef K con una permanente sensación de culpabilidad.

También, recomiendo leer la muy bien lograda crítica que hiciera Fernando Chaves en ‘El proceso’, un ataque frontal a la burocracia que nos degrada. El problema no es que la impericia de la justicia costarricense nos degrade, el problema es que el daño es irreversible. Mi única diferencia con Chaves.

Como víctima del sistema judicial costarricense y las arbitrariedades de su Fiscalía, me es imposible evitar que esta obra me retrotraiga a los dolorosos momentos que sufrí durante “mi proceso”. Un proceso de cuatro años que nunca tuvo forma y que nació como una inspiración maquiavélica de un periodista (terrorista de la información) de un medio de comunicación poderoso y su director, todo con un asqueroso tufo a favor y cálculo político.

Una vez, la tercera de los seis fiscales que tuvieron a cargo “mi proceso” me dijo: “don Olman, usted ¿de qué se preocupa?; si al final, usted va a poder demandar al medio de comunicación y al Estado”. Y con esa falta de objetividad procesal, me mantuve durante los últimos tres años de mi vida, con la única esperanza de poder, en su momento, entablar las respectivas demandas que, por cierto, ya están cursando en los escritorios de mis abogados.

En mi caso, y gracias a Dios, no corrí con la misma suerte que Josef K. Nunca hubo una sola prueba en mi contra, salvo las ocurrencias del periodista que alimentaron el expediente en la Fiscalía. No morí y, menos, me mataron físicamente. Aunque, a nivel moral, me causaron una muerte civil.

Estoy seguro de que si Kafka pudiera reescribir Der Prozess hoy, definitivamente le agregaría tinte político y Josef K, en lugar de ser visitado por los policías Franz y Willem, primero sería perseguido por periodistas quienes, en clara violación del principio de inocencia que garantiza nuestra Constitución, serían los que lo juzgarían ante la opinión pública. Y con un simple “el fulano se abstuvo de dar declaraciones”, para la masa, el perseguido ya es culpable.

Los invito a ver “El Proceso”, en el Teatro de la Aduana, una pieza teatral que demuestra como se administra la justicia en Costa Rica.

Imagen de perfil de Olman Rímola
Sígueme

Olman Rímola

Somos de los mismos: ¡ayudémonos entre todos!
Imagen de perfil de Olman Rímola
Sígueme

Ultimos artículos de Olman Rímola (Ver todos)

One thought on “Justicia tica al desnudo

  1. Robert Bruce Cuadra

    ¡Bravo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *